¡Bienvenid@s a mi nueva novela: "Amores prohibidos pero eternos"!
Tengo muchas cosas en mente con respecto a esta historia, además de que estoy empezando a pensar que podría hacer un libro con ella. Pero para ello tengo que cambiarle los nombres a los personajes, así que esta será la versión de CDM (con los nombres de los personajes del juego), y en el libro vendría otra versión idéntica pero cambiando todos los personajes que fuesen inventados por ChiNoMiko, la creadora del juego.

En fin, sin más dilación ni más cavilaciones sobre el futuro de esta novela, os dejo con los capítulos.
¡Espero que disfrutéis leyendo!

PD: Se evitará en todo lo posible el decir el nombre de la protagonista, para que así podáis sentiros como si fueseis ella y sumergiros en la historia.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Capítulo 2

     El autobús fue ralentizando la marcha hasta quedar completamente inmóvil frente a la parada de buses. Con algo de nerviosismo y un hormigueo en el estómago, me levanté de aquel inconfortable asiento, evitando por todos los medios no estirarme, algo difícil, porque de una forma u otra, necesitaba estirar los músculos un poco. Sentía una leve pero incesante punzada en el cuello y en la espalda. No era muy doloroso, pero era realmente molesto.
     Me quité los auriculares y los guardé junto con el MP3 en la pequeña mochila que llevaba. Me la colgué al hombro y terminé de coger mis maletas, sin olvidarme de ponerme la chaqueta. Aquel pueblo no era conocido precisamente por ser caluroso, aun así, me alegraba en cierta forma. Desde siempre me han gustado los lugares frescos.
     Me despedí educadamente del conductor y bajé al fin de aquel incómodo autobús, notando cómo una suave brisa acariciaba mi rostro y cómo la temperatura bajaba considerablemente. Sonreí para mis adentros y miré a mi alrededor, buscando alguna figura que se asemejara al del hombre que diez años atrás, perdió mi custodia.
     El bus cerró sus puertas y, soltando un pequeño chirrido, partió una vez más hacia la siguiente parada, alejándose lentamente y desapareciendo de mi vista al girar en una esquina. Una vez más, volví a mirar a mi alrededor hasta que fijé la mirada en un hombre peliblanco que se encontraba a pocos metros de allí, sentado en un banco, observándome. “¿Es él?” me pregunté mentalmente, mientras caminaba algo dudosa hacia el sujeto en cuestión.
     Fue entonces cuando una mano tomó mi hombro, deteniéndome y sobresaltándome un poco. Giré poco a poco sobre mis talones y me quedé mirándolo a los ojos. Tenía la tez pálida, con el pelo color azabache y con algunas canas a causa de la vejez. Una pequeña barba de algunos días se vislumbraba en su rostro, sin afeitar, y unas gafas protegían sus ojos..., aquellos ojos del mismo color que los míos.
     —Reconocería esos ojos en cualquier parte... —sonrió aquel hombre mientras se le acumulaban algunas lágrimas en sus párpados. Era él, no cabía duda.
     —Papá... —susurré sin darme cuenta y, al escuchar esto, me estrechó fuertemente contra su pecho, abrazándome.
     —No sabes cuánto te he echado de menos mi pequeña Sophie... —sin decir nada más, lo abracé con fuerza, evitando por todos los medios el echarme a llorar de la emoción—. Tengo que contarte muchas cosas, darte muchas explicaciones... e intentar que consigas perdonarme por desaparecer todo este tiempo.
     Asentí con un nudo en la garganta y me separé poco a poco de él. Quería preguntarle tantas cosas, quería contarle tantos sucesos que me habían ocurrido a lo largo de los años..., y aun así, sentía aquella incesante presión en el pecho que me impedía el poder hablar. Era demasiado frustrante.
     —Venga. Vamos a casa —volvió a decir—. Allí estaremos más cómodos —sonrió mientras me acariciaba un poco la cabeza, aquel típico gesto que hacía cuando era pequeña.
     Sonreí nostálgica al recordarlo y volví a asentir mientras él tomaba algunas de mis maletas, ayudándome a cargarlas. Inconscientemente, eché un vistazo atrás. Aquel hombre con la cabellera plateada que se encontraba a escasos metros de nosotros y me estaba observando anteriormente, había desaparecido por completo. ¿Habría sido una alucinación?


*     *     *


     Mientras aquella chica y su padre se alejaban lentamente, dos chicos los observaban en la distancia.
     —No deberías de haberte acercado tanto —profirió uno un tanto molesto—. Te recuerdo que solo hay un instituto en este maldito pueblo y podría reconocerte.
     — … —el otro sujeto se mantuvo en silencio, con gesto sereno, escuchando las réplicas de su compañero, mientras observaba a la chica de larga cabellera—. Un reencuentro entre padre e hija. Simplemente hermoso... —susurró más para sí mismo que otra cosa.
     —No sé para qué me has arrastrado hasta aquí. Y ni siquiera me estás escuchando —bufó el primero, cruzándose de brazos y apoyándose contra la pared mientras observaba también a la chica, hasta que esta y su padre desaparecieron por el horizonte— ¿Podemos irnos ya? … Cada vez que viene alguien nuevo al pueblo haces lo mismo —suspiró y se quedó mirando el horizonte—. Nacimos así y así moriremos, no le des más vueltas al asunto. Es imposible que alguien logre “curarnos”.
     —Amigo mío, tan pesimista como siempre —las orbes desiguales de aquel peliplateado se desviaron hacia los ojos plomizos de su acompañante.
     —Lysandro, no soy pesimista, soy realista —torció un poco la boca, no muy a gusto con lo que iba a decir a continuación—. Es imposible.
      —Nada es imposible en este mundo. De ser así, nosotros seríamos personas normales, Castiel —hizo una breve pausa y miró seriamente a su amigo—. Tenlo en cuenta.


*     *     *


     Mientras caminaba al lado de mi padre en un silencio que me pareció un tanto incómodo, observé mi alrededor, fijándome en los detalles del lugar que estábamos recorriendo en ese mismo instante. Los balcones, las terrazas, las aceras... todo estaba lleno de plantas y flores hermosas. Nunca había visto un pueblo con tantas plantas y vegetación tan bien cuidadas. Era agradable a la vista. Ojalá hubiese más sitios así.
     Desvié la mirada hacia aquel hombre que caminaba a mi lado, serio, pero con un aura agradable a su alrededor. A decir verdad, antes, la palabra “papá” se me escapó de mis labios sin pensar. En realidad, no creo que pudiese volver a llamarlo así hasta que pasase un tiempo y volviese a confiar en él. Puede que tuviésemos la misma sangre, pero todo ese tiempo sin verlo..., era demasiado. Ahora, era casi un desconocido para mí.
     En ese momento, se detuvo. Casi no me dio tiempo a reaccionar. Iba a seguir caminando como una completa despistada, pero solo llegué a dar un paso de más.
     —Hemos llegado.
     Alcé un poco la vista y contemplé la casa que se alzaba frente nosotros, la cual estaba rodeada por un pequeño patio y unas vallas que estaban fijas a los límites de la propiedad en cuestión. No era demasiado pequeña, al contrario. Me parecía un tanto extraño que viviese allí solo.
     Parecía la casita que dibujaba de pequeña en aquel cuaderno que me regaló mi madre una vez. El patio, cómo no, lleno de arbustos, florecillas, árboles... incluso una casita de pájaro a un lado de la casa. Al otro lado, un pequeño garaje del que estaba dispuesta a cotillear después.
     En silencio, George, mi padre biológico, abrió la puerta y me invitó a pasar con una sonrisa. Nos adentramos en la casa y dejamos las maletas en el recibidor. Si aquella vivienda me había impresionado por fuera, por dentro era aún más sorprendente. Nada más entrar, a la izquierda, se extendía un pequeño salón con un sofá y dos sillones rodeando una mesita de cristal, frente a un televisor de plasma que estaba situado en la pared. A la derecha, una coqueta cocina con toda la equipación para poder cocinar a gusto sin que te faltase de nada. Y frente a mí, un pequeño recibidor y unas escaleras que subían hacia la segunda planta.
     —Arriba a la derecha está tu habitación —tomó de nuevo las maletas y comenzó a subir los escalones uno por uno, tambaleándose de vez en cuando a causa del peso.
     —Podría haber llevado yo las maletas... —cogí la mochila de nuevo y lo seguí hasta llegar a una puerta cerrada. En frente de esta, había otra puerta, que supuse que era su habitación, y al fondo de aquel pequeño pasillo, otra más, pero esta se encontraba entreabierta, dejando ver un lavabo y dándome a entender que era el baño.
     — … —se mantuvo en silencio, con una sonrisa adornándole el rostro y, tomando el pomo, abrió la puerta.
     Una cegadora luz me deslumbró por un momento, pero poco a poco pude acostumbrarme a ella. Lo primero que vi fue cómo las cortinas ondeaban guiadas por la suave brisa, la cual se adentraba en aquella habitación por la entreabierta ventana. La luz que me había cegado anteriormente, era el sol. Daba completamente de lleno contra aquel cristal.
     Miré detalladamente a mi alrededor, fijándome en cada una de las cosas que se encontraban allí. A la derecha de la ventana, un armario que me pareció enorme para la poca ropa que traía. Supongo que con el paso del tiempo lo llenaría poco a poco con la ropa que fuese comprando. A un lado de este, se encontraba un pequeño escritorio con una silla a conjunto.
     Giré el rostro hacia el otro lado, sorprendida con la gran estantería que se alzaba frente a mis ojos, llena de libros por leer y un pequeño globo terráqueo en la parte baja, además de tener un pequeño cajón para guardar aún más cosas. Por último, una cama individual a un lado de este, al fondo. En cuanto la vi, fue imposible que no me imaginase recostándome allí y quedándome frita al instante.
     —¿Te gusta? —preguntó George sacándome de mis más remotos pensamientos sobre, incluso, quedarme dormida de pie. Sonrió al ver que asentía y soltó una risilla cuando se me escapó un leve bostezo—. Será mejor que dejemos la charla para otro día... Se ve que estás cansada —se acercó a mí y me dio un fuerte abrazo—. Te quiero mi niña.
     No fui capaz de responderle, ni siquiera de devolverle el abrazo. No estaba acostumbrada a ser afectiva con las personas y menos si era alguien desconocido para mí. Después de todo, diez años no se arreglaban en tan solo unos minutos.
     —Cuando despiertes, baja a la cocina y te prepararé algo para comer. Pero no duermas demasiado, que sino esta noche no podrás descansar bien —me dio un beso en la frente y se separó, pero antes de cruzar la puerta, volvió a dirigirse a mí—. Te he inscrito al instituto del pueblo, no quiero que pierdas clases. Tu madre ya me dijo que te tomabas muy en serio los estudios —ensanchó la sonrisa al decir esto último. Al parecer se sentía un poco orgulloso—. Mañana mismo empiezas, pero no te agobies. Seguro que consigues hacer amigos en cuanto llegues —y una vez dicho esto, cerró la puerta tras de sí.
     Y allí estaba yo, alelada. Eran demasiadas emociones para alguien que se había pasado la noche en vela. Los nervios en el autobús, el mensaje de mamá, el emotivo reencuentro con mi padre, aquella habitación sencilla pero elegante que me había cedido solo a mí..., y para colmo a la mañana siguiente tendría que volver al instituto. Es cierto que me tomaba en serio los estudios, pero al menos podría haberme dejado un día más para visitar el pueblo..., aun así ya no había vuelta atrás.
     Arrastré las maletas perezosamente hasta el centro de la habitación y las dejé allí. Me dirigí a la cama y me recosté sobre ella, agotada. Me quedé un momento observando el techo. Estaba pintado de negro, y tenía algunos decorados de flores blancas. Luego, me fijé en la pared. Era blanca, con decorados de hojas negras. Y finalmente, el suelo, tapiado de fino y brillante parqué.
     En realidad, en un principio creía que me tendría que quedar en el sofá a dormir. Me sentía un poco mal al recibir una habitación para mí sola sin dar nada a cambio, sin embargo no podía ni iba a quejarme. La verdad, parecía que aquel cuarto estaba hecho especialmente para mí.
     Alcé el rostro una vez más, mirando el techo y apoyando la cabeza en la cómoda almohada. Así, poco a poco me fueron pesando los párpados, hasta que finalmente, se cerraron del todo y me sumí en un profundo sueño.
     Aun habiendo escuchado las advertencias de mi... “padre”, no despertaría hasta la noche, donde cenaría con él y me iría de nuevo a la cama, nerviosa por lo que podría pasar al día siguiente.



(Habitación de Sophie)


4 comentarios:

  1. esta genial,
    ¿Que progama as usado para la habitación en 3D?
    Sofy

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  2. hola came, estoy empezando un fic, y me gustaría que lo leyeses xq m interesa tu opinion como super experta, te dejo la dirección de mi blog:
    http://brookelovers.blogspot.com.es/
    GRACIAS GUAPAAAAA

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    1. Hola Brooklin, acabo de leer el primer capítulo de tu fic como me dijiste. No está nada mal, pero hay ciertas cosas que deberías corregir, por ejemplo el que en una frase esté en pasado y otra en presente. Esto solo lo he podido ver al principio del capítulo, además de que ahí dices dos veces que se levantó. Una diciendo que se levantó con cuidado de no despertar a "Ferbie" (que por cierto no has aclarado quién es xD), y otra diciendo que se levantó corriendo.

      Otra anomalía que he podido notar son las mayúsculas. Cuando quieras recalcar algo, ponlo en negrita o en cursiva, es algo molesto a la vista las letras en mayúsculas. Te lo digo por experiencia leyendo fan-fics y otras historias. xDD

      Finalmente decirte que yo, por lo general, prefiero tener los capítulos estructurados en párrafos, ya que se ven mejor, es por eso que cada vez que hay un punto y aparte, pongo un espacio más. Hay personas que no lo hacen, yo misma no lo hacía antes, pero luego me pareció que quedaba mejor con párrafos.

      El resto está perfectamente narrado, puntuado y con sus tildes en su lugar, así que supongo que aparte de lo que te he dicho antes, lo demás está bien. x3

      Ah y bueno, decirte también que después de los guiones podrías poner un espacio para que las personas pudieran diferenciar mejor el diálogo de las acciones. Te pongo un ejemplo. >w<

      "-Estoy comiendo pizza-dijo la niña a sus amigos por teléfono-pero podemos quedar después de cenar.

      - Estoy comiendo pizza -dijo la niña a sus amigos por teléfono- pero podemos quedar después de cenar."

      A mi parecer de la segunda forma queda mucho mejor. :'3

      En fin, supongo que eso es todo lo que tengo que decirte respecto a tu fic. Espero que tengas mucha suerte con él. ^^

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  3. Que lindo encuentro ^^
    A qué se referirán Lysandro y Castiel con "Curarnos"?
    Esto se pone cada vez más interesante

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