¡Bienvenid@s a mi nueva novela: "Amores prohibidos pero eternos"!
Tengo muchas cosas en mente con respecto a esta historia, además de que estoy empezando a pensar que podría hacer un libro con ella. Pero para ello tengo que cambiarle los nombres a los personajes, así que esta será la versión de CDM (con los nombres de los personajes del juego), y en el libro vendría otra versión idéntica pero cambiando todos los personajes que fuesen inventados por ChiNoMiko, la creadora del juego.

En fin, sin más dilación ni más cavilaciones sobre el futuro de esta novela, os dejo con los capítulos.
¡Espero que disfrutéis leyendo!

PD: Se evitará en todo lo posible el decir el nombre de la protagonista, para que así podáis sentiros como si fueseis ella y sumergiros en la historia.

martes, 11 de febrero de 2014

Capítulo 5

     Caminamos en completo silencio por aquellos pasillos que, por un momento, me parecieron interminables. No habíamos dicho nada más en todo el trayecto después de que me dijera su nombre, pero aquel silencio, por alguna extraña razón, no me incomodó demasiado.
     Sus pasos se detuvieron justo delante de una puerta en concreto, tan repentinamente que ni siquiera me dio tiempo a reaccionar. Choqué levemente contra su espalda y, casi al instante, se apartó, volviendo a clavar aquellos intimidantes ojos sobre los míos y haciendo que, una vez más, tuviese que apartar la mirada, incómoda.
     —Perdón —me disculpé casi en un murmullo.
   —Torpe —giró la cabeza hacia un costado y señaló con la mirada la puerta que se encontraba a un lado de nosotros—. Ahí está tu clase.
     Al escuchar aquello, me acerqué y me asomé por el pequeño cristal de la puerta. El profesor aún no había llegado y todos los alumnos se encontraban en ese momento hablando con sus compañeros o simplemente sentados esperando. Dos de las personas que se encontraban allí, captaron mi atención. Eran Lysandro y Akora. Hablaban animadamente, sonrientes, y totalmente absortos en su mundo, haciendo caso omiso a todas las personas de su alrededor.
     En ese momento, escuché un bufido y unos pasos que se alejaban del lugar. Miré hacia un lado y vi al pelirrojo alejándose por el pasillo.
     —¿No entras? Date prisa o vendrá el profesor y te caerá una buena. Yo me largo.
     Mientras sus pasos se escuchaban cada vez más lejanos, lo quedé mirando y luego observé una vez más el interior de la clase, dubitativa. ¿Qué prefería? ¿Una aburrida clase de ciencias que, además, no me gustaba, o seguir a aquel chico para ver a dónde iría y ver si lo que me había dicho Akora sobre él era cierto?
     La curiosidad me corroía por dentro, pero por mucho que quisiera saltarme aquella clase, no era capaz de hacerlo. Es más, nunca había hecho tal cosa y hoy, no sería la primera vez.
     Observé por última vez el cuerpo de aquel pelirrojo alejarse, para después adentrarme en el aula y disculparme con Akora y Lysandro por haberme quedado atrás.

*     *     *

     El timbre sonó por fin, haciendo que todos los presentes recogieran las cosas con rapidez y se marcharan casi cagando leches, desapareciendo uno a uno por la puerta del aula. ¿Por qué siempre era la última en recoger todo?
     Suspiré y, tras colgarme la mochila en el hombro, salí de la clase en completo silencio. Era una pena que en la última asignatura me hubiesen separado de Akora y de Lysandro. Con ellos podía hablar fluidamente, pero tendría que acostumbrarme al hecho de que en inglés no estuviesen en mi clase. Por suerte, en las demás estaban el peliblanco, la pelirroja o ambos. Los había conocido justamente hoy, pero era agradable estar con ellos.
     Mis pensamientos fueron interrumpidos justo cuando choqué contra alguien, haciendo que este cayera al suelo junto con lo que tenía en las manos. De nuevo mi torpeza me había jugado una mala pasada.
     —¡L—lo siento mucho! —exclamé al ver al delegado en el suelo, mientras que el piso se encontraba lleno de documentos y folios—. Dios, que torpe soy, estaba distraída y... Perdón... —me recriminé a mí misma en voz alta y, dejando la mochila en el piso, me agaché—. Déjame que te ayude.
     —No pasa nada. No hay problema —me respondió con una amable sonrisa—. Me basta con saber que no lo hiciste a propósito. No hace falta que te disculpes —mientras decía todo aquello, comenzamos a recoger todo lo que había tirado por el suelo.
     Unos simples minutos después, estaba casi todo recogido, pero vi un último folio a un lado de nosotros e intenté alcanzarlo. Al parecer, el rubio también se había percatado, ya que, cuando quise darme cuenta, nuestras manos se habían rozado al haber intentado tomar aquel documento.
     No sé si fue por instinto o por otra cosa, pero apartamos nuestras manos casi al instante. Lo miré de reojo, percatándome de un leve rubor en sus mejillas e intentando quitarle importancia, tomé el folio, juntándolo con los que tenía entre las manos y se los devolví una vez que estuvimos de pie.
     —Lo siento... Últimamente me tropiezo con todo el mundo —me disculpé una vez más mientras tomaba la mochila de nuevo, colgándomela al hombro—. Primero Lys, luego Castiel y ahora...
     —¿Castiel? —me interrumpió, tornando su gesto a uno serio repentinamente—. Te recomiendo que seas prudente con él. Es una mala influencia para todo el instituto. Prácticamente un delincuente a mi parecer.
     —¿A quién crees que llamas delincuente, delegaducho? —una segunda voz resonó en el pasillo, captando nuestra atención. El mencionado, hizo acto de presencia—. ¿Ya estás otra vez difundiendo falsos rumores sobre mí?
     —¿Falsos rumores? Creo que deberías releerte tu expediente.
     —¿Y tú quién te crees que eres para cotillear lo que no te importa, nenaza?
     La tensión se denotaba en el ambiente. Parecía que en cualquier momento ambos se abalanzarían sobre el otro para asentarle algún que otro golpe, pero supongo que no lo habían hecho debido a que me encontraba justo en medio de ellos. No me atrevía a mirar a ninguno de los dos a la cara, no sé si por miedo o por nerviosismo. Di un paso, intentando escabullirme de aquella situación, pero en vez de eso, tan solo conseguí que dirigieran su atención hacia mí.
     —E—emh... Tengo que irme a... —Señalé hacia delante, acomodándome la mochila y di otro paso—. A casa. Ya nos veremos mañana.
     Sin más excusa que esa, caminé rápidamente por el pasillo, alejándome de allí y esperando que, al final, no llegasen a las manos.

*     *     *

     Ambos chicos se quedaron mirando a aquella chica pelinegra desaparecer por la puerta.
     —Estarás contento —exclamó el rubio, acomodando los documentos entre sus manos para que no se le volvieran a caer, mirando con desdén al pelirrojo—. Ese es el efecto que crean los de tu especie al acercaros a las personas. Huyen de vosotros, más bien... huyen de ti.
     No pasaron ni dos segundos cuando los documentos fueron a parar una vez más al suelo. El pelirrojo había estampado al delegado contra las taquillas, dispuesto a darle la mayor paliza de su vida, cuando una mano se posó sobre su hombro.
     —Suéltalo Castiel. No dejes que te afecte lo que diga. Él no entiende por lo que pasamos nosotros —la voz calmada de Lysandro hizo que el chico se detuviese a pensar por un momento—. Cálmate, o perderás el control.
     Nathaniel se zafó de su agarre y, tras mirarse una vez más con desprecio, Castiel bufó, apartando la mano de su amigo y se fue del lugar murmurando maldiciones.
     —…Deberías dejar de provocarlo. Sabes muy bien lo que ocurre cuando se enfada —volvió a alzar la voz el peliblanco con voz profunda—. No querrás que pase lo mismo que la última vez, ¿no?
     —...—casi por instinto se posó la mano sobre el brazo y seguidamente le preguntó—. ¿Es eso una amenaza?
    —Es una advertencia, porque si hay una próxima vez, puede que no esté allí para salvarte.

*     *     *

     Caminaba tranquilamente por las calles después de haber dejado la mochila en casa. No sabía lo que había ocurrido entre esos dos después de escabullirme, pero al menos había conseguido no entrometerme donde no me llamaban. Por otra parte, nunca me habían gustado las peleas, tal vez porque les tomé manía desde pequeña, y por supuesto, no estaba dispuesta a ver una en directo.
     Había salido a dar un paseo, a despejarme un poco y recorrer un poco el pueblo. Recuerdo que la directora me dijo que el pueblo no era muy extenso, así que si me perdía, tan solo tendría que volver por donde vine o preguntar a alguien que estuviese por allí.
     Cuando quise darme cuenta, había ido a parar a la entrada de un pequeño bosque. Sin siquiera dudarlo o pararme a pensar, me adentré en él, mirando una y otra vez mi alrededor, escuchando cómo los pájaros entonaban su melodía, cómo las hojas de los árboles eran mecidas por el viento y cómo poco a poco se iba desvaneciendo el ruido de los coches al pasar.
     Me detuve un momento, observando a mi alrededor y, de repente, me alerté al oír cómo se agitaba un poco la maleza.

4 comentarios:

  1. Cuando subes es próximo capitulo de este fic, es increíble que con lo poco que he leído me haya enganchado de esta manera eres la mejor escribiendo..
    También espero el próximo cap de cosas del destino;)

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    1. Me alegra saber que te mantengo enganchada a mis dos historias. *-* xD

      Pues, antes de subir otro capítulo a este fic, tengo que actualizar "Esto es cosa del destino". Desde que comencé a escribirlos, primero subo capítulo de uno de ellos y luego el otro, y así sucesivamente.

      Puede que me tarde un poco, ya que estoy en jornada de exámenes y tal, pero intentaré actualizar los más antes posible. ^^

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  2. Suerte tus exámenes yo estoy igual.. Estaré atenta a cuando subes el siguiente...

    Posdata: Ahora mi amiga también es fan tuya, la he convencido para que se empieze a leer Esto es cosa del destino. XD

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  3. Como siempre Nath y Castiel peleando XD
    Pobre, quedó traumada con las peleas

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