¡Bienvenid@s a mi nueva novela: "Amores prohibidos pero eternos"!
Tengo muchas cosas en mente con respecto a esta historia, además de que estoy empezando a pensar que podría hacer un libro con ella. Pero para ello tengo que cambiarle los nombres a los personajes, así que esta será la versión de CDM (con los nombres de los personajes del juego), y en el libro vendría otra versión idéntica pero cambiando todos los personajes que fuesen inventados por ChiNoMiko, la creadora del juego.

En fin, sin más dilación ni más cavilaciones sobre el futuro de esta novela, os dejo con los capítulos.
¡Espero que disfrutéis leyendo!

PD: Se evitará en todo lo posible el decir el nombre de la protagonista, para que así podáis sentiros como si fueseis ella y sumergiros en la historia.

martes, 22 de abril de 2014

Capítulo 6

     Las hojas de los árboles siendo mecidas por la suave brisa. El canturreo de los pájaros, entonando su hermosa melodía. Estaba segura de que aquel lugar superaba con creces la decoración urbana del pueblo. Algo que siempre me ha encantado desde pequeña ha sido la naturaleza, los parajes que esta nos ofrece sin nada a cambio… Y aun así, allí estaba yo, completamente paralizada.
     Podía distinguir dos grandes ojos observándome desde la maleza, acechándome. Mi cuerpo tembló, no sé si del miedo, de los nervios o de aquella brisa que se estaba tornando helada, el caso era que estaba segura de que aquella criatura podía ver el temor en mis ojos.
     La maleza volvió a moverse, alertándome e instintivamente di un paso hacia atrás, pero antes de siquiera pensar en huir, aquel animal salió de un salto, abalanzándose sobre mí y haciéndome caer al suelo. En cuanto abrí los ojos, me quedé estática. Un enorme lobo se hallaba encima de mí, gruñéndome amenazadora y ferozmente, tal y como me lo había imaginado en mis pesadillas cuando era pequeña. ¿Pero cómo era posible que existiese un lobo de tan grandes dimensiones? ¡Era más grande que yo!
     Me mantuve lo más quieta que pude, sin mirar a ningún punto fijo, intentando tranquilizarme y no desistir ante el miedo, pero empezaba a pensar que me daría un ataque a causa de la adrenalina que comenzaba a sentir por momentos.
     Cerré los ojos con fuerza. Podía sentir su respiración impactando en mi cara continuamente y cómo sus gruñidos parecían resonar en mi cabeza. Por un momento, intenté imaginarme que aquel animal no era otra cosa que un inocente perro e, inconscientemente, alcé una de mis manos y, con cautela, acaricié su plateado pelaje. Como por arte de magia, sus gruñidos se silenciaron al instante.
     El miedo que sentía anteriormente se desvaneció al no escuchar absolutamente nada. Mis ojos se abrieron con lentitud, temerosa, para finalmente encontrarme con unos salvajes ojos plomizos, los cuales no dejaron de observarme en ningún momento. Se mantuvo quieto, estático, casi como una estatua.
     Sin despegar la mano de su pelaje, tomé un poco de aire, intentando tranquilizarme, y me senté en el suelo, extrañada al ver que no tenía intención alguna de atacarme. Deslicé la mano por su lomo, acariciándolo, y tras unos breves e insignificantes segundos, acabó apartándose de mí.
     –Aléjate de este lugar si no quieres salir mal parada... –Una voz resonó en mi cabeza mientras aquel animal se alejaba, desapareciendo entre la maleza.

*     *     *

     Sus pasos aún le parecían resonar por el bosque. Era la primera vez que le había pasado aquello. Normalmente las personas que se acercaban a aquel lugar acababan huyendo despavoridas gracias a él. Ese silencioso y tranquilo lugar era suyo. Era su sitio de paz, donde podía cazar algún animalillo que se le cruzase, donde podía correr con total libertad o donde simplemente podía pasar el día durmiendo, recostado en el césped y escuchando el murmullo de los árboles siendo mecidos por el viento.
     ¿Cómo era posible? Se había abalanzado sobre ella, la había intentado atemorizar con continuos gruñidos e incluso estuvo a punto de lanzarle algún que otro ladrido como si fuera un perro en vez de lo que era… Y, aun así, le había dado exactamente lo mismo.
     Aún sentía el calor de sus manos recorriéndole la espalda, como si aún lo estuviera acariciando. Aquellas cálidas manos... ¿Cuándo fue la última vez que tuvo un contacto como aquel con algún humano? Ah, sí... Lo recordaba, y le hacía daño recordarlo. Odiaba aquel recuerdo con todo su corazón y sin embargo le seguía pareciendo que esos días fueron los mejores de su patética existencia.
     Alzó la vista hacia el cielo y observó cómo la noche se hacía paso. ¿Es que aquella chica no le temía? ¿Podía ser posible? Mientras pensaba en aquello, dejó escapar un suave aullido a la vez que cerraba los ojos.
     Lo último que la luz del sol pudo vislumbrar de aquel lugar, fue cómo la piel de aquel lobo se iba tornando en... piel humana.

*     *     *

     Los días pasaron rápidamente casi sin que me diera cuenta. Cada día era la misma rutina. Me levantaba por las mañanas temprano, encontraba el desayuno preparado en el comedor con una nota de George disculpándose por haber tenido que irse antes de tiempo, desayunaba y cogía el autobús hasta llegar al instituto.
     Tras el encuentro con aquel lobo en el bosque de la ciudad, no me había vuelto a acercar a aquel sitio, aunque he de reconocer que más de una vez me había tentado volver allí.
     Como cualquier día, me acababa de subir al autobús. Pensaba que sería un viaje como otro cualquiera, pero justamente en ese momento otra persona se subió al vehículo. Su presencia no me fue presente hasta que escuché pronunciar aquel apodo de sus labios, el cual me habían impuesto tras el primer día de clase y al que ya me empezaba a acostumbrar.
     –Hey, novata –desvié la mirada hacia él, encontrándome con sus plomizos ojos clavados sobre mí–. Hazme sitio.
     Miré de reojo mi mochila, la cual se encontraba en el asiento contiguo al que me encontraba sentada y, sin responderle, la aparté y la puse en el suelo, a mis pies. Tras aquello, volví a fijar la mirada en la ventana, en completo silencio.
     Seguía sin socializar con aquel chico. Por mucho que pasara los recreos con él, Lysandro y Akora, parecía que solo había podido forjar una pequeña amistad con estos dos últimos. Por otra parte, había días que el pelirrojo pasaba el receso en otro lugar o sencillamente, no venía a clase. Me desconcertaba su personalidad y ya se me hacía habitual que lo encontrara casi peleándose con el delegado. Por alguna razón, no se llevaban precisamente bien. En cuanto a este último..., podría decirse que me resultaba una persona encantadora. Desde que llegué ha estado ayudándome en todo lo que ha podido, ya sea con los estudios, a ponerme al día con los apuntes, a prestarme algo de su tiempo para las dudas que tuviese... Por supuesto, a cambio de ello, lo he ayudado voluntariamente en ciertas ocasiones que precisaba de ayuda aunque no la pidiese.
     Una pequeña sonrisilla se formó en mi rostro inconscientemente mientras pensaba en aquel chico de cabellos dorados y ojos amables.
     Si hubiera desviado la vista hacia mi acompañante de asiento, me habría dado cuenta de que sus ojos plateados habían estado fijos en mí en todo el trayecto que quedaba.


     Matemáticas, literatura, historia... ¡Por fin el recreo! Aunque esta vez no la pasaría con mis recientes amigos. Tomé el cuaderno y el libro de matemáticas y, tras salir del aula, una sonrisa de oreja a oreja se formó en mi rostro al verle.
     –Ya estoy Nathaniel –en cuanto se giró a verme, me devolvió la sonrisa–. Muchas gracias por ofrecerte a ayudarme con matemáticas.
     No es que se me diera mal esa asignatura, pero justamente hoy el profesor había dictado unos cuantos apuntes y, aunque lo había releído una y otra vez, no había terminado de comprenderlo. Álgebra, el tema que menos me gustaba, pero que aunque me costara, acababa dominando al final.
     –Nos vemos después –me giré un momento y le devolví la despedida a Akora. Esta vez sí que me di cuenta de la mirada del pelirrojo... Fría, más distante que de costumbre, incluso podría decir que en ella se denotaba la decepción. Una mirada que casi me heló la sangre, pero que fue interrumpida por una leve colleja de parte de la pelirroja.
     –¿Nos vamos? –la dulce voz del delegado hizo que volviera a la realidad y, tras reaccionar y asentirle, nos encaminamos hacia la biblioteca.

*    *    *

     –En serio, ¿a qué ha venido esa mirada a la pobre chica? ¡Ni que te hubiese hecho nada malo! –exclamó Akora unos minutos después, ya en el patio.
     – ¿Y a ti quién te ha dado permiso para darme una colleja? Vete por ahí, pesada –le respondió Castiel borde, sin llegar a contestarle a la pregunta–. Estoy harto de ti, de todas tus gilipolleces y de esa novata. Todas sois iguales, caéis siempre ante el idiota de turno y cuando veis que no podéis conseguir nada, os buscáis un segundo plato solo por diversión o para tratar de olvidaros de él. Me dais asco.
     –Me parece que eres tú el que da asco –sus palabras, más que de broma, sonaron totalmente en serio–. ¿Quién querría acercarse a alguien tan desagradable como tú? Te piensas que estando mirando desde lejos a los demás y siendo un borde conseguirás que alguien te aprecie, pero estás muy equivocado. Tienes un muy mal concepto de las mujeres y, ni yo ni esa chica tenemos culpa de que tuvieras una relación de mierda con tu ex novia –aquello se le estaba saliendo de las manos, lo sabía, pero igualmente continuó hablando. Estaba harta de su actitud, de su arrogancia y de su menosprecio a los demás por cualquier tontería–. Te haces ver como si siempre fueras la víctima, pero sin darte cuenta eres tú el que hace daño a los demás. ¿Es doloroso que te digan la verdad a la cara? Pues antes de decir nada, ten un poco de empatía y ten la decencia de mantenerte calladito con las personas que verdaderamente te aprecian, porque al final, acabarás más solo de lo que estás ahora –varias lágrimas surcaron el rostro de la chica tras terminar de decir todo aquello–. Imbécil.
     Era cierto lo que decía Lys, realmente lo apreciaba, era su amigo, o al menos lo consideraba así, y el haberle soltado todo lo que pensaba, más que desahogarse, le había provocado un nudo en la garganta y no había podido resistirse ante las lágrimas.
     El pelirrojo la mantuvo observando unos breves segundos. Aunque no lo pareciera, sus palabras realmente le habían dolido. Era la primera vez que Akora, aquella chica que conoció el año pasado y que, a pesar de todo, consideraba su amiga, le decía todo aquello. ¿Eso era lo que pensaba de él? Desvió la mirada un momento hacia su amigo peliblanco, el cual, al ver a la chica llorar, la había cobijado en sus brazos, intentando calmarla.
     En silencio, dolido por las recientes palabras de la pelirroja y sin saber qué hacer ni decir, hizo lo primero que se le vino a la mente. Alejarse de allí.

3 comentarios:

  1. SADFGHGJHHGDSTRT FVSFDFGHNJH niñaaaaa!!! Ponerle los cuernos al cornudo esta muy feo! xDDDDDDDDD

    Esa es mi Akora, poniendolo en su sitio con tal de acercarse a Lyss >:DD (?)

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  2. Me ha encantado este cap esta genial te felicito came. ; )

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  3. Tus fan fic enganchan mucho XD
    No, en serio, muy bueno
    Yo quiero acariciar un lobo, son tan hermosos *-*

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