¡Bienvenid@s a mi nueva novela: "Amores prohibidos pero eternos"!
Tengo muchas cosas en mente con respecto a esta historia, además de que estoy empezando a pensar que podría hacer un libro con ella. Pero para ello tengo que cambiarle los nombres a los personajes, así que esta será la versión de CDM (con los nombres de los personajes del juego), y en el libro vendría otra versión idéntica pero cambiando todos los personajes que fuesen inventados por ChiNoMiko, la creadora del juego.

En fin, sin más dilación ni más cavilaciones sobre el futuro de esta novela, os dejo con los capítulos.
¡Espero que disfrutéis leyendo!

PD: Se evitará en todo lo posible el decir el nombre de la protagonista, para que así podáis sentiros como si fueseis ella y sumergiros en la historia.

domingo, 29 de marzo de 2015

Capítulo 13

     Nada más salir de la sección de chicas (como lo había denominado y explicado Mark), vimos cómo Castiel salía al mismo tiempo del de los chicos, notoriamente tenso y cabreado. Mi primera reacción al verlo fue intentar acercarme a él para preguntarle y tratar de calmarlo un poco, pero Akora sostuvo mi mano, impidiéndomelo.
     —No creo que sea buena idea acercarte a él en este momento —la miré sin entender y, tras volver a echar un vistazo hacia el pelirrojo, observé cómo salía de la cabaña sin siquiera preocuparse de lo que pudieran decirles los profesores o los monitores cuando volviera.
     —Vamos Akora, no digas tonterías —intenté librarme de su agarre, pero al ver que no cedería, opté por llevarla a rastras conmigo, sorprendiéndola al tirar repentinamente de ella.
     La chica se incorporó a mis pasos sin quejas ni ningún tipo de reproche, algo bastante raro a decir verdad y aún más tratándose de que íbamos a fuera. No es que le disgustara el frío, al contrario, así podía disfrutar de la nieve cuanto quisiera, el caso era que las nubes habían comenzado a hacer acto de presencia, haciendo que los leves y cálidos rayos del sol desaparecieran entre la neblina y que empezara a bajar un poco más la temperatura.
     Al salir del lugar, una brisa helada golpeó nuestros rostros, causando que nos recorriera un leve escalofrío por todo el cuerpo. Observamos con algo de dificultad hacia nuestro alrededor, pero no había ni rastro del pelirrojo.
     —¿Cómo es posible que haya podido camuflar su enorme cabeza de tomate entre tantos tonos de blanco en tan poco tiempo? —preguntó con sorna, consiguiendo que no notara el leve tono de preocupación en su voz.
     Bajé la vista un momento, y observé las huellas que había dejado el pelirrojo, pero antes de que pudiera seguir el rastro y averiguar hacia dónde había tirado, el cuerpo de Mark se interpuso en mi campo de visión.
     —¿Qué se supone que estáis haciendo fuera? Vamos, tirad para dentro, que es la hora del almuerzo. Ya tendréis tiempo de sobra para divertiros y holgazanear todo lo que queráis, pero ahora a comer —mientras decía todo aquello, nos tomó a ambas por los hombros y nos dio un pequeño empujoncito hacia el lugar de donde acabábamos de salir.
     Eché un último vistazo hacia atrás antes de que se cerrara la puerta y me encontré con aquellos ojos grises de hace unos cuantos días atrás en la lejanía. ¿Los había visto de verdad o era solo producto de mi imaginación? Pero sobretodo... ¿qué hacía aquel lobo aquí?


*     *     *

     El ruido del parloteo de la marabunta se escuchaba resonar en toda la sala. Todos los sitios disponibles en el comedor estaban ocupados por completo, excepto un único lugar que ni siquiera parecía notable entre las veintitantas personas que allí se encontraban. Incluso se tenía que alzar bastante la voz para poder entablar conversación con alguien de tu misma mesa.
     Akora se hallaba algo acalorada, comentándole a Lysandro la mala actitud de nuestra compañera de habitación. Por mi parte me encontraba ensimismada con la imagen de aquel lobo presente en mi mente todo el tiempo. ¿Lo había visto realmente o había sido tan solo producto de mi alocada imaginación? Si era cierto que estaba aquí, ¿cómo había sido posible que me hubiera seguido? Puede que me equivocara. A lo mejor era un lobo de los alrededores y no tenía nada que ver con el que había visto en el pueblo. Pero esos ojos..., los reconocería en cualquier parte.
     Aquel animal me tenía completamente cautivada.
     —Hey, ¿me estás escuchando? —la voz de Akora hizo que volviera a la realidad, haciendo que me sobresaltara un poco. Esta se me quedó mirando extrañada—. Llevo un rato llamándote. ¿Ha pasado algo? Estás distraída.
     —¿Eh? —pregunté para después apresurarme en contestar—. No. Por supuesto que no, es solo que... —¿debería explicarles la situación? ¿Y si no me creían?  ¿Y si me tomaban por loca? Finalmente opté por arrepentirme y mantenerme callada—, estoy algo cansada, eso es todo.
     —¿Segura de que es solo eso? —se mantuvo mirándome fijamente y, al cabo de unos segundos, una sonrisa algo extraña se formó en su rostro—. ¿No será que estás pensando en el pelirrojo? Estás preocupada por él —lo último, más que una pregunta, era una rotunda afirmación.
     Me quedé callada por un instante, dándome cuenta de que sin quererlo, me la había pasado pensando en el lobo y no me había acordado de él, pero eso no quería decir que no me preocupara. Es más, era justamente todo lo contrario.
     Akora tomó mi silencio por respuesta y soltó un “lo sabía” mientras Lysandro se me quedaba mirando con unos ojos que no supe descifrar. Mantuve su mirada con gesto dubitativo y finalmente optó por hablar.
  —Castiel estará bien, tranquila —pronunció aquellas palabras con serenidad, consiguiendo convencerme con tan solo su apacible voz. Desvió la vista hacia la puerta del comedor y prosiguió—. Estaba algo cabreado por haberle tocado compartir habitación con Nathaniel, eso es todo.
   —¿Qué? ¿Con el delegado? —la pelirroja ahogó una risa, pero al final no pudo contenerse y comenzó a reírse a carcajada limpia.
     —Algo me dice que esto no va a acabar bien —pensé en voz alta—. Lysandro por favor, ocúpate de mantener a esos dos a raya para que no causen ningún problema durante la excursión.
     —No hay problema. Ahora, si me disculpáis, voy a ir a por algo de almorzar. ¿Queréis que os traiga alguna cosa en especial? —preguntó esto último levantándose de su lugar.
     —Emh..., yo no tengo mucha hambre —musité.
     —A mí tráeme lo que tú vayas a pedir. No soy quisquillosa con la comida — esta me miró de reojo, a lo que yo respondí con un leve codazo, farfullando algo inentendible. Lysandro no pudo evitar soltar una agradable y armoniosa risita ante nuestro comportamiento.
     —Como ordenéis damisela.
     —Muchas gracias Lys —le sonrió la pelirroja alegremente.
     Observé cómo el peliblanco se alejaba de la mesa hasta el buffet libre para después desviar la mirada hacia Akora, quien seguía admirando a Lysandro entre la gente. Esta vez fui yo la que sonrió con picardía.
     —Muchas gracias Lys —remeé a mi amiga con voz aniñada y coqueta para después acabar por soltar una leve risa—. Estás completamente prendada de él.
     —Y tú por el cabeza de tomate —contestó a la defensiva.
     —No lo has negado —puntualicé—. Además, yo nunca he dicho que estuviera colada por él.
     —¿Colada por quién? —una voz conocida se entrometió en la conversación, haciendo que me sobresaltara y me pusiera nerviosa al mismo tiempo al notarlo detrás de mí.
     Por un momento pensé que se me saldría el corazón del pecho del susto.
     —Hablando del rey de Roma... —murmuró Akora con malicia—. Nada, nada. Solo estábamos hablando de los peculiares gustos de nuestra querida Sophie.
     —Con que gustos, ¿eh? —dijo para después sentarse a mi lado y sonreírme burlón—. ¿Y qué gustos son esos?
     —Unos que seguro no te interesan —respondí para después intentar cambiar de conversación—. Por cierto, ¿dónde te habías metido?
     —A plantar un pino por ahí, ¿tú qué crees? —respondió con sarcasmo para después ensanchar la sonrisa—. ¿Acaso estabas preocupada por mí enana?
     —¿Y qué si es así?
     Su sonrisa se desvaneció en el momento en que contesté aquello, mirándome con fijeza. Al parecer no se esperaba aquella respuesta de mi parte. Fue en aquel momento en que Lysandro volvió a aparecer con una bandeja llena de comida en las manos, haciendo que el tema de conversación se quedara hasta aquel punto.


*     *     *

     —¿Los estás vigilando? —una voz un tanto distorsionada se escuchó al otro lado de la línea a la misma vez que una chica peliazul terminaba de colocar sus cosas en una de las habitaciones de la sección de chicas.
     —¿Sabes? No puedo estar todo el tiempo detrás de ellos —la chica respondió algo cortante, terminando de colocarlo todo para después recostarse en la cama—. Podrías haber mandado a otro a hacer el trabajo sucio por ti.
     No tenía intención alguna de ir al comedor, y menos para estar vigilando a dos idiotas que se empeñaban en infringir las normas.
     —Ashley, no voy a caer ante tus provocaciones, así que no vayas a empezar. Más te vale mantenerlos vigilados.
     —¿O si no qué, Derek? —cuestionó con tono seductor a la vez que una sonrisa algo sarcástica se le dibujaba en el rostro.
     —Si te piensas que por ser mi compañera de cama vas a poder hacer lo que te dé la gana conmigo, estás muy equivocada —las crudas palabras de la persona al otro lado de la línea le sentaron como un enorme balde de agua fría encima, además de una buena patada en el estómago. Su sonrisa se desvaneció casi al instante para después apretar la mandíbula con fuerza—. Vuelve al trabajo de una maldita vez y mantenme informado. Eso es todo.

1 comentario:

  1. Me encanta! Eres mi escritora favorita! Por favor sigue también las otras dos historias!
    Besos!

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