¡Bienvenid@s a mi nueva novela: "Amores prohibidos pero eternos"!
Tengo muchas cosas en mente con respecto a esta historia, además de que estoy empezando a pensar que podría hacer un libro con ella. Pero para ello tengo que cambiarle los nombres a los personajes, así que esta será la versión de CDM (con los nombres de los personajes del juego), y en el libro vendría otra versión idéntica pero cambiando todos los personajes que fuesen inventados por ChiNoMiko, la creadora del juego.

En fin, sin más dilación ni más cavilaciones sobre el futuro de esta novela, os dejo con los capítulos.
¡Espero que disfrutéis leyendo!

PD: Se evitará en todo lo posible el decir el nombre de la protagonista, para que así podáis sentiros como si fueseis ella y sumergiros en la historia.

domingo, 17 de enero de 2016

Capítulo 15

     Salimos de la cabaña y comenzamos a caminar por los alrededores. A penas había gente alrededor debido a que la mayoría habían optado por quedarse en las habitaciones para poder descansar. Debo admitir que yo también estaba algo exhausta a causa del viaje, sin embargo, mis sentidos se despertaron por completo en cuanto vi a Lysandro con mal aspecto.
     Es cierto que de por sí ya posee un tono de piel bastante pálido, pero incluso alguien desconocido podría notar que no es normal la tonalidad que tenía en aquel momento.
     —¿Cómo te encuentras? —pregunté preocupada.
     —Bien, no es nada —contestó sin siquiera desviar la mirada hacia mí—. Se me pasará dentro de un rato. No es necesario que te preocupes tanto.
     —No es cierto —repliqué, deteniéndome en el sitio y provocando que él también tuviese que dejar de caminar—. Lys, deberías verte. Estás más blanco que la nieve que estamos pisando y no estoy bromeando.
     Me aproximé, situándome justo en frente de él e hice el ademán de acercar mi mano a su rostro para poder revisar su temperatura, pero el albino me lo impidió sujetándome con una de sus manos.
     Fue entonces cuando, extrañada, alcé la vista hacia su rostro. Sus orbes de color ámbar y esmeralda resplandecían en exceso y se mantenían fijos a mis propios ojos. Se le denotaba bastante tenso.
     —Estás helado… —musité.
     —Akora —noté cómo su mandíbula temblaba al pronunciar mi nombre—. Es mejor que te vayas. Es… peligroso.
     —No voy a ningún lado —sentencié, frunciendo el ceño—. Estás muy raro, no pienso dejarte solo. Y no sé qué puede haber aquí que sea peligroso.
     —No puedes entenderlo —me soltó con una delicadeza bastante forzada y se alejó unos pasos.
     —Si no me lo explicas, es normal que no lo entienda —insistí volviendo a aproximarme—. ¿Se puede saber qué te pasa? Deja ya las incógnitas, dime la verdad. Puedo ayudarte con lo que sea.
     —No puedes. Tú no —volvió a desviar la mirada y sin siquiera esperar a mi respuesta, me dio la espalda y comenzó a caminar de nuevo—. Lo siento, necesito estar solo.


*     *     *

     No supe qué contestar a aquello.
     Fruncí los labios, notando cómo mis mejillas volvían a tornarse de un color rojizo. Cerré los ojos un momento, inspirando durante varios segundos para después soltarlo en un leve e inaudible suspiro.
     Volví a abrir los ojos y, no muy convencida de lo que estaba por hacer, me acerqué a la cama, sentándome en el borde y agachando un poco la cabeza.
     —Mis padres se divorciaron cuando tenía seis años —comencé a relatar—. Los pocos recuerdos que tengo de cuando era pequeña son discusiones entre ellos. Daba igual si era sobre el dinero, la casa, la comida, la familia o incluso sobre mí, al final siempre acababan peleándose. Mi padre por lo general, dormía siempre en el sofá del salón a causa de esto —dije esto último, recordando las incontables veces que, de pequeña, lo encontraba durmiendo allí cada vez que bajaba a la cocina a por un vaso de agua—. Después de eso, no dudaron ni un segundo en pelearse por mi custodia y fueron a juicio sin siquiera tener en cuenta lo que yo pensara sobre ello. Aunque, ¿qué otra cosa iba a decir una niña de 6 años aparte de que quería ver a sus padres juntos y felices?
     »Al final, mi madre ganó el juicio, con la única excepción de que cada 4 o 5 meses mi padre me visitaría o me quedaría con él en vacaciones —comencé a balancear las piernas, intentando entretenerme un poco—, pero nunca apareció. Me llevé 10 años de mi vida creyendo que mi padre no quería saber nada más de mí. Pensando que me había abandonado. Que siquiera me quería —detuve el movimiento de mis piernas, haciendo una breve pausa para respirar profundamente y calmarme un poco. Cerré los ojos un momento, humedeciéndome los labios e intentando controlar las lágrimas que comenzaban a aguar mis ojos, y seguidamente continué—. Mi madre consiguió una nueva pareja, alguien bastante simpático la verdad. Se veían muy felices juntos.
     Sonreí.
     —No pude evitar sentir que estorbaba en su relación. Así que decidí venir a vivir con mi padre biológico y saber la verdad de por qué desapareció por tanto tiempo de mi vida —mis labios temblaron y sentí cómo mi respiración comenzaba a ser algo irregular—. Puede que parezca una idea bastante absurda por mi parte, pero preferí arriesgarme a saber la verdad antes que seguir pensando en cosas que solo me harían daño y que posiblemente fueran inciertas.
     »Desde entonces, he estado viviendo con él, sin siquiera preguntarle nada..., hasta esta mañana. Me contó que no pudo visitarme debido al trabajo. Su empresa estaba al borde de la quiebra e intentaron que eso no sucediese, pero no pudieron hacer nada y acabó en la bancarrota. Mi padre se llevó una temporada cobrando el paro y sin empleo. Solo le daba para pagar la hipoteca, los impuestos y la comida. Por suerte, consiguió trabajo, pero no consiguió recuperarse económicamente hasta 2 años después. Según él, a pesar de todo aquello, estuvo llamando frecuentemente a casa, preguntando cómo estaba y esperando a que fuese yo quien contestara al teléfono, pero siempre era mi madre quien lo hacía —respiré profundamente, tensando un poco la mandíbula.
     »Recuerdo cuando era pequeña que mi madre siempre insistía en que contestaría ella siempre al teléfono, y que si ella no estaba, que lo dejara sonar porque seguramente sería el típico pesado de turno ofreciendo alguna oferta o algo parecido. Una vez, llegué a cogerlo yo, pero antes de siquiera preguntar quién era, mi madre me arrebató el teléfono, diciendo que era una llamada para ella ya que estaba esperando a que una amiga la llamase —un par de lágrimas consiguieron aventurarse a recorrer mis mejillas sin que llegara a darme cuenta—. Fue mi madre la que prácticamente me incomunicó con él. Ya no sé cómo volver a hablarle después de saber todo esto... —alcé las piernas, situándolas encima de la cama y seguidamente las abracé, escondiendo el rostro entre ellas—. Y lo peor de todo no es eso, sino que mi padre, cuando por fin tuvo tiempo libre y se dispuso a visitarme, el autobús en el que viajaba tuvo un maldito accidente.
     El silencio volvió a adueñarse de la estancia. Tuve que forzarme a mí misma a intentar dejar de llorar y así poder controlarme para que no se desbordaran todos los sentimientos negativos que comenzaban a instaurarse en mi interior.
     Odiaba toda esa situación. Odiaba parecer tan débil. Odiaba tener que mostrarle a alguien más esa faceta de mí que nadie más sabía. Odiaba haber creído tan ciegamente todo este tiempo que mi padre no me quería y haber llegado al punto de incluso aceptarlo. Pero sobretodo, odiaba que mi madre hubiera podido mentirme de aquella forma.
     La odiaba a ella.


*     *     *

     Por más que me doliera, por más cansada que estuviera y aun sabiendo que el peliblanco me dijo que quería estar solo, mi decisión no fue otra que descubrir por mí misma lo que ocurría. Tal vez me excedía siguiéndolo, tal vez incluso llegaría a invadir su intimidad; sin embargo, era tal la preocupación y la curiosidad que sentía, que no pude evitar hacerlo.
     Después de conocernos desde hace más de un año, era demasiado el dolor que me causaba el hecho de que siquiera fuese capaz de confiar en mí y contarme qué era lo que le sucedía, y aún más habiéndole pasado esto innumerables veces. Por mucho que le pregunté y por mucho que esperé a que él mismo me lo contara, siempre obtuve la misma respuesta... hasta hoy.

      …

     En ese momento, al verlo con mis propios ojos, no supe qué pensar. Mi primer impulso fue gritar, pero antes de siquiera llegar proferir sonido alguno, noté cómo se situaba a mi lado en un visto y no visto, tapándome la boca con una de sus manos.
     —Esto es lo que soy…

5 comentarios:

  1. continua porfa esta genial la historia

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  2. Después de leer de golpe toooda la historia, sólo puedo darle las gracias a la vida por tus creaciones.
    De verdad, gracias por existir.
    ¡Espero que la continúes pronto!
    Beeeeesos^^

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    1. Buah, muchísimas gracias por tu comentario. De verdad que acabas de alegrarme la noche (porque es ahora cuando lo he leído xD).
      De hecho ahora mismo me estoy dedicando a corregir los episodios y ya me falta muy poco para terminar, por lo que en cuanto acabe, me pondré manos a la obra para seguir actualizando la historia.
      He dejado esto tanto tiempo abandonado que daba por sentado que mis seguidores ya se habían hartado de mí, y tú justamente me lo has desmentido, dándome ánimos para continuar sin saberlo.
      Solo me queda agradecértelo de corazón, aunque ya lo haya hecho al principio del comentario. xD
      Un saludo.

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    2. Muchísimas gracias a ti por seguir demostrándole al mundo que tienes mucho talento para la escritura -además del dibujo, claro- y por no rendirte con la historia, por mucho que cueste continuarla.

      ¡Un beso! ^^

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  3. Me encanta la historia enserio, siempre me deja con una sensación de intriga y suspenso, siguela porfavor quiero leer mas:)

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