¡Bienvenid@s a mi nueva novela: "Amores prohibidos pero eternos"!
Tengo muchas cosas en mente con respecto a esta historia, además de que estoy empezando a pensar que podría hacer un libro con ella. Pero para ello tengo que cambiarle los nombres a los personajes, así que esta será la versión de CDM (con los nombres de los personajes del juego), y en el libro vendría otra versión idéntica pero cambiando todos los personajes que fuesen inventados por ChiNoMiko, la creadora del juego.

En fin, sin más dilación ni más cavilaciones sobre el futuro de esta novela, os dejo con los capítulos.
¡Espero que disfrutéis leyendo!

PD: Se evitará en todo lo posible el decir el nombre de la protagonista, para que así podáis sentiros como si fueseis ella y sumergiros en la historia.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Capítulo 18

     Un aullido resonó haciendo eco en todo el lugar, un aullido que me resultaba bastante familiar, aunque esta vez me percaté del leve toque lastimero con el que lo expresaba. La noche ya estaba cayendo y el sol apenas se dejaba ver por el horizonte.
     Me mantuve inmóvil por un instante, observando mi alrededor detenidamente hasta que el eco de aquel aullido desapareció por completo. Era aquel lobo, lo presentía, y no estaba muy lejos de donde me encontraba. Sin embargo, sabía que no debía ir en su busca, no hoy al menos. Como ya dijeron los monitores cuando llegamos, al caer la noche debíamos volver a la cabaña en cuanto pudiésemos, no solo por el peligro de las montañas y el que pudiésemos perdernos, sino también por el hecho de que una vez que cae la noche en Mont Blanc, la temperatura disminuye en exceso, y aún más en estas fechas de invierno.
     —¿Ocurre algo?
     Mi mirada volvió a fijarse en los ojos color ámbar del delegado, quien me observaba con cierta preocupación. No le respondí. Simplemente hice un gesto con la cabeza, indicando que estaba bien. Por el contrario, Nath, en vez de seguir hacia delante, se aproximó a mí y, con un movimiento sutil, se quitó la chaqueta, posándola sobre mis hombros. No fue hasta ese preciso instante, al sentir la calidez de su abrigo, cuando me di cuenta de que había estado temblando del frío.
     —Será mejor que nos demos prisa en volver —dijo antes de que pudiera agradecerle el gesto—. Está empezando a helar…
     Su cálida mano tomó la mía y tiró de ella, aproximándome a él y volviendo a caminar a un paso más apretado.

     Al poco tiempo después, nos reunimos con los demás en el interior de la cabaña. La puerta seguía abierta, pues según parecía, aún quedaban algunas personas por volver.
     Mientras Mark y Carole recogían algunas tarjetas para poder imprimir las fotos que habían hecho algunos alumnos, busqué entre la marabunta de gente hasta finalmente encontrar a Akora y a Lysandro. Ya se me empezaba a hacer costumbre el encontrarlos a los dos juntos, sin embargo, en aquel momento había algo distinto. Ambos se mantenían lo más cerca posible del otro, manteniendo sus manos unidas y completamente entrelazadas.
     Sonreí al verlos y, casi como si hubieran sentido mi mirada, desviaron su vista hacia mí. Casi por acto reflejo, solté la mano del delegado y los saludé en la distancia. Ambos me respondieron de la misma forma, evitando soltar sus manos y dejando entrever una leve sonrisa. En ese momento, Lys se percató de algo y desvió la mirada hacia la entrada de la cabaña. Mis ojos se dirigieron en la misma dirección.
     Aquella chica de cabellos azules estaba en la puerta, manteniendo una de sus manos en su cuello mientras intentaba inútilmente no mostrar ningún gesto de dolor. Entonces fue cuando me fijé en cómo parte de la zona que se intentaba cubrir estaba levemente teñida de rojo.
     La chica me dirigió una mirada gélida cargada de odio, e instantes después se adentró en la cabaña silenciosa y rápidamente, evitando ser vista por los monitores y los profesores, y entrando finalmente en la sección de chicas.
     Mi vista volvió a desviarse hacia Akora, quien me observaba entre sorprendida y asustada. Parecía como si pudiera leerle el pensamiento. ¿Qué había ocurrido allí fuera para que volviese con aquella herida?
     ¿…Tendría alguna relación con el aullido que escuché?
     Tan ensimismadas estábamos con lo visto que no nos dimos cuenta de la mirada mutua que se echaron Nathaniel y Lysandro, quienes se habían percatado de la ausencia del pelirrojo y se imaginaban lo que había ocurrido.

     Carole y Mark terminaron de recoger las tarjetas al poco tiempo después, asegurándose de que todos le hubiésemos puesto nuestros nombres para así poder devolvérnoslas sin ningún problema. A pesar del tiempo que había transcurrido, Castiel seguía sin dar señales de aparecer y visto lo que le había ocurrido a la peliazul, me estaba comenzando a preocupar, por lo que, después de devolverle la chaqueta a Nathaniel y agradecérselo apropiadamente, me acerqué a Lysandro y a Akora para preguntarles.
     —Chicos, ¿Castiel no se fue con vosotros después de separarnos?
     —Por un momento sí, pero al final acabó yéndose por su cuenta —respondió la pelirroja notando mi preocupación—. No creo que le ocurra nada. Castiel viene y va, ya lo sabes.
     Parecía como si eso se lo dijese a sí misma para no preocuparse en vez de calmarme a mí y eso solo hacía que la imagen de la chica de cabellos azules volviese a mi mente. ¿Y si le ocurría algo parecido? No quería ni imaginármelo.
     En ese momento, Mark y Carole volvieron a llamar la atención de la multitud que se encontraba en la estancia.
     —Chicos, chicas, nuestra intención ahora era pasar lista y revisar que no faltase nadie, pero viendo la hora que es, será mejor que vayamos entrando al comedor. Una vez dentro, mientras vais cogiendo la cena, iremos pasando lista, así que por favor, id entrando ordenadamente. Mañana por la mañana esperamos tener los resultados de las imágenes elegidas, pero por ahora, disfrutad de la cena. Eso es todo.
     Los alumnos comenzaron a dirigirse al comedor, siguiendo a los monitores y a los profesores tal y como les había dicho Mark, sin embargo, yo decidí quedarme a esperar allí a que por fin apareciese Castiel. Tras decirle a Lys y a Akora que me iba a quedar a esperarlo y decirles que le dijesen a los profesores que estábamos en el baño como excusa, me despedí de ellos y me dirigí a uno de los sofás que había cerca de la puerta de la cabaña.


*     *     *

     Lysandro y yo nos habíamos sentado en una de las mesas del comedor tras comunicarles a los profesores lo que nos había dicho la pelinegra y coger algo para cenar.
     No voy a negar el hecho de que estaba algo preocupada por Castiel, pero estaba tan acostumbrada a que hiciese lo que le diera la gana que tampoco le eché tanta cuenta como debería. Lysandro en cambio, no parecía afectarle su ausencia, de hecho, estaba totalmente inexpresivo desde que vio a la peliazul entrar en la cabaña. No pude evitar fruncir un poco los labios al darme cuenta de aquello.
     —Lys, sé que no debería entrometerme donde no me llaman, pero… ¿quién es exactamente aquella chica?
     El chico se me quedó mirando un momento, intentando analizarme con la mirada. No sabía si se lo estaba preguntando por curiosidad, por preocupación o simplemente por saber si debería sentir celos o no de aquella chica, pero quería saber más sobre el tema, sobre todo ahora que la había visto en aquel estado.
     Mis ojos se mantuvieron fijos a los suyos, esperando una respuesta. Al ver que no pensaba cambiar de tema, el chico acabó suspirando, dándose por vencido.
     —Su nombre es Ashley —comenzó a contar—. No estoy seguro de qué hace exactamente aquí, ya que esto es un viaje extraescolar y según tengo entendido, estos días estaban reservados para nuestro instituto —añadió dubitativo—. Nunca he tenido el placer de conversar abiertamente con ella. Su presencia se me hacía incómoda en algunas ocasiones. Y, respecto a Castiel… Se podría decir que mantuvo una relación un tanto indecorosa con él —hizo una breve pausa para observarme. No pude evitar sentirme algo aliviada al escucharlo, aunque tampoco me agradaba pensar que el pelirrojo había tenido una relación de aquella clase—. Castiel no estaba con ella por ese motivo. Él aceptó porque estaba enamorado y pensaba que conseguiría hacer que ella sintiese lo mismo por él.
     Parpadeé un par de veces, aún sin creerme lo que me estaba diciendo.
     —Cuando Ash descubrió que Castiel estaba enamorado de ella, lo dejó —hizo una breve pausa y después se apresuró a añadir lo siguiente—. Esto es todo lo que puedo decir por mi parte. Si quieres saber más, será mejor que se lo preguntes a él.
     Obviamente sentía curiosidad por saber más sobre aquello, pero tampoco es que me interesasen demasiado las relaciones que mantuviese Castiel. Por otra parte, esto sí era algo que le interesaba a “alguien”. No estaba segura de si a Sophie le gustaba Castiel o no, de hecho, últimamente estaba pasando más tiempo con el delegado y eso me estaba confundiendo en cierta manera. Aunque también podría ser que aún no los había conocido lo suficiente. Después de todo, solo habían pasado 3 meses desde el inicio del curso.
     Mis pensamientos se vieron interrumpidos en el momento en el que sentí cómo el albino me tomaba de la mano. Al alzar la mirada, me encontré con aquellos ojos de distinto color que tanto me gustaban. Intensos, cálidos y llenos de aprecio. Una sonrisa se me dibujó en el rostro y no pude evitar sonrojarme un poco.
     Después de todo un año enamorada de él, aquí estaba ahora, a su lado. Tenía una extraña sensación que no paraba de atormentarme diciéndome que en el fondo había sido demasiado fácil conseguirlo. Obviamente, no me esperaba nada tipo Crepúsculo, y aún más al saber que Lysandro era un vampiro, pero algo me decía que a partir de ahora la cosa empezaría a complicarse.
     Sin embargo, hasta entonces, disfrutaría todo lo que pudiese a su lado.


*     *     *

     —…Hey. Venga, vamos, despierta enana.
     Sentí cómo alguien me zarandeaba mientras decía aquello, intentando despertarme. Mis párpados no tardaron en reaccionar y abrirse poco a poco. ¿Me había quedado dormida? ¿Y quién me había puesto aquella manta encima?
     —¿Se puede saber qué haces durmiendo aquí?
     —¿Castiel…? —fue entonces cuando caí en la cuenta de qué hacía allí. Mi gesto se endureció al instante—. ¡Estaba preocupada! ¿Se puede saber dónde estabas? Los profesores ya han pasado lista y… —me di cuenta de que no había ido a cenar al final y mis ojos no tardaron en fijarse en que la puerta del comedor estaba cerrada y a oscuras. La única luz que estaba encendida era la de la sala en la que nos encontrábamos. La sala de estar—. Mierda.
     El pelirrojo no tardó en darse cuenta de lo mismo, sin embargo, no le tomó demasiada importancia y volvió a desviar la mirada hacia mí.
     —¿Has dicho… que estabas preocupada? —una sonrisilla burlona se asomó en su rostro.
     —¡Pues claro que sí! —respondí inmediatamente, frunciendo el ceño y haciendo caso omiso a su gesto—. Aquella chica que comparte habitación con nosotras llegó con una herida en el cuello. A penas pude verla, pero estaba sangrando. ¡Obviamente me iba a preocupar por ti!
     El chico pareció analizar mis palabras. Tras fruncir los labios, acabó soltando un suspiro y acabó sentándose a mi lado en aquel sofá.
     A pesar de estar la estancia levemente iluminada por la luz de algunas lámparas, estas no cumplían su función en toda la estancia. Se notaba que era bien entrada la noche, y al sentarse a mi lado, sentí lo helado que estaba.
     Me acerqué un poco más a él y tomé sus manos entre las mías, confirmando lo que me temía. Podría haber llegado antes y al ir al baño se podría haber dado cuenta de que estaba allí esperándolo, pero no era así. Acababa de llegar y sus manos estaban totalmente heladas.
     —Por dios Castiel, estás…
     —¿Helado? —alcé la vista para mirarlo. Una leve sonrisa le dibujaba el rostro—. Tal vez puedas hacer algo para calentarme.
     Mi rostro enrojeció en el acto y no dudé en darle un golpe en el hombro.
     —Idiota…
     Tras unos breves instantes meditando, fruncí un poco los labios, avergonzada por lo que estaba por hacer. Estiré un poco la manta y, acercándome a él, intenté taparlo lo máximo que pude para después acomodarme a su lado y apoyar la cabeza sobre su hombro.
     Su cuerpo se tensó por completo, tomándolo totalmente desprevenido. Aun así, al cabo del tiempo volvió a relajarse. Su brazo rodeó mis hombros, apegándome más a él y su cabeza acabó apoyada sobre la mía. Al cabo de unos minutos, no pude evitar cerrar los ojos una vez más.
     —…Castiel —este respondió profiriendo un pequeño gruñido para indicarme que me escuchaba—. Gracias por lo de esta tarde. Realmente necesitaba desahogarme y contarle a alguien lo sucedido. Ahora… ahora ya estoy más tranquila. Antes no me veía capaz de continuar aquella conversación con mi padre, pero ahora me siento mucho mejor y creo que una vez volvamos podré hacerle frente sin desmoronarme nada más verlo —hice una pequeña pausa—. Muchas gracias.
     No respondió. En cambio, unos segundos después de decir aquello, noté cómo se movía ligeramente. Al instante después, sus labios se habían posado sobre mi cabeza mientras que su brazo ejercía cierta presión para acercarme más a él. Mi corazón dio un pequeño salto de alegría y mis mejillas cobraron un pequeño tono rojizo. Sin dudarlo un solo instante, respondí a su abrazo con una sonrisa en los labios.
     No sé si fueron imaginaciones mías o era algo que simplemente quería oír, pero me pareció escucharle decir algo, algo que resonó en mi interior con aquella ronca y suave voz que comenzaba a gustarme cada día más.
     “Por ti lo que sea morena”.

1 comentario:

  1. Wow espere estos capítulos desde la ultima vez que actualizaste, enserio me encanta la historia y la seguiría esperando por toda mi vida, me encanta como escribes y seguido estoy checando el blog por si actualizaste. Síguela porfavoor:)

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