¡Bienvenid@s a mi nueva novela: "Amores prohibidos pero eternos"!
Tengo muchas cosas en mente con respecto a esta historia, además de que estoy empezando a pensar que podría hacer un libro con ella. Pero para ello tengo que cambiarle los nombres a los personajes, así que esta será la versión de CDM (con los nombres de los personajes del juego), y en el libro vendría otra versión idéntica pero cambiando todos los personajes que fuesen inventados por ChiNoMiko, la creadora del juego.

En fin, sin más dilación ni más cavilaciones sobre el futuro de esta novela, os dejo con los capítulos.
¡Espero que disfrutéis leyendo!

PD: Se evitará en todo lo posible el decir el nombre de la protagonista, para que así podáis sentiros como si fueseis ella y sumergiros en la historia.

martes, 22 de agosto de 2017

Capítulo 23:

     Tras habernos reunido a todos en la estación de esquí, los monitores comenzaron a hacer el recuento de alumnos y no tardaron en percatarse de que tres de nosotros no se encontraban presentes: Castiel, Sophie y Ashley. Preguntaron a los demás alumnos si sabían dónde se encontraban, pero ninguno supo qué responder.
     Lysandro y yo estábamos notoriamente preocupados y, al final, decidí comentarle la situación a los monitores. Les comenté que aquella chica llamada Ashley le había dicho a nuestra amiga que quería hablar un momento con ella, pero que nunca pensé que se fueran a alejar del lugar. Por otra parte, también les dije que nada más comentárselo al pelirrojo, este había ido en su busca.
     Nathaniel, al escuchar todo aquello, cambió completamente de gesto, y noté cómo la preocupación y la angustia se dibujaban en su rostro. No tardó en comenzar a discutir con los profesores y con los monitores para ir en busca de aquellos tres, pero sin duda alguna, por la que realmente estaba preocupado, era por Sophie. Además, pude notar cierta culpabilidad en su gesto, como si pensase que si se hubiese quedado con ella en vez de marcharse tras la pequeña charla que tuvieron, Sophie no estaría en aquella situación.
     Sin embargo, por mucho que trató de convencerlos, no consiguió nada de su parte. Los monitores argumentaron que ya se había hecho de noche y que fuera se había desatado una repentina tormenta. No era seguro salir a buscarlos en aquel momento y, de hecho, tampoco podíamos dirigirnos a la cabaña.
     Escuchad chicos Mark captó la atención de todos los presentes, manteniendo el gesto serio y la mente fría. Siento deciros que por ahora no podremos hacer nada por vuestros compañeros. Si no hubiese empezado esta tormenta, podríamos habernos planteado el ir a buscarlos con linternas, pero como podéis comprobar vosotros mismos, ni siquiera es seguro salir de aquí para dirigirnos a la cabaña hizo una pequeña pausa, dirigiendo la mirada hacia una de las ventanas y notando cómo esta profería pequeños golpes a causa del viento. En ocasiones así, es mejor mantener la calma y esperar a que amaine la tormenta o a que amanezca para buscarlos. Por lo general, cuando alguien se pierde por la montaña en la noche, lo solemos encontrar sano y salvo al día siguiente, puesto que los animales de los alrededores no suelen ser agresivos y, aunque la tormenta es algo fuerte, no les hará ningún daño extremo. Como mucho, vuestros compañeros sufrirán una leve hipotermia a causa del frío, pero si son inteligentes, lograrán conservar el calor. Por nuestra parte, hoy descansaremos aquí. En el almacén guardamos suficientes sacos de dormir para prevenir situaciones como esta, pero tal vez debáis compartir alguno, ya que no estoy seguro de si habrá para todos tras echarnos un vistazo a todos, continuó. Respecto a la cena, aquí también hay servicio de cafetería, pero solo ofrecen desayuno y merienda, por lo que os tendréis que conformar con eso su mirada, volvió a instaurarse en Nathaniel, quien parecía estar en su mundo mientras observaba la salida de la estación de esquí con fijeza. Mark no tardó en posar la mano sobre su hombro, principalmente para que no hiciese ninguna tontería y, por otra parte, para que atendiese a lo que estaba diciendo. Sé que esto no estaba dentro de los planes de la excursión y que estáis muy preocupados por vuestros compañeros, pero como ya he dicho, es mejor mantener la calma e intentar descansar por ahora. Eso es todo.
     El murmullo de los presentes no se hizo esperar. Era cierto que estaban ciertamente más tranquilos tras el pequeño diálogo de Mark, pero eso no impedía que los curiosos comenzasen a teorizar sobre lo ocurrido.
     Por nuestra parte, nos mantuvimos en el sofá en el que nos habíamos sentado, cada uno perdido en sus propios pensamientos. No entendía nada de lo que estaba ocurriendo. ¿Por qué se habían alejado tanto de la estación de esquí si ya habían empezado a llamar a todos debido al toque de queda? ¿Y por qué había salido Castiel corriendo tras ellas con aquella angustia en su mirada? ¿Acaso estaba Sophie en peligro? No podía evitar estar más y más preocupada a cada duda y a cada pregunta que se me venía a la cabeza. ¿Y si le había pasado algo?
     —Lys —me giré hacia él con la angustia dibujada en mi gesto y no dudé en decirle lo siguiente—, quiero que me cuentes qué es lo que está pasando. No quiero ser la única la margen de todo esto, y aún menos si le ha ocurrido algo malo a Sophie.
     El chico me mantuvo la mirada por unos instantes y, finalmente, suspiró—. Está bien, pero será mejor que nos dirijamos a un lugar más tranquilo...

***

     La oscuridad había ensombrecido todo el paraje. La tormenta continuaba como si no quisiera amainar nunca, y la nieve seguía cayendo sin cesar. Apenas se podía distinguir nada miraras por donde miraras, y a pesar de que la luna pareciese intentar asomarse para alumbrar un poco el lugar, las nubes se lo impedían descargando toda su furia. En ese momento, los centelleantes relámpagos eran los únicos que iluminaban brevemente la zona, dejando tras de sí el tardío y sorprendente sonido de sus correspondientes truenos.

     La persecución parecía estar llegando a su fin. A pesar de que las huellas y el rastro de la chica se habían estado desvaneciendo rápidamente debido a la tormenta, esto no impidió que aquel lobo no lograse alcanzarla de un momento a otro. Sin embargo, cuando creía haber llegado hasta ella, el rastro se disipó por completo.
     Desesperado, comenzó a mirar a su alrededor, agudizando la vista todo lo que pudo e importándole bien poco la oscuridad. Tras unos pocos segundos, acabó fijándose en que a tan solo unos pasos más adelante, había una figura extraña recostada en el suelo. No dudó ni un instante en aproximarse rápidamente hacia allí y en percatarse de que, tal y como sospechaba, aquella figura era nada más ni nada menos que el cuerpo tembloroso de Sophie.

***

     —Entonces... ¿me estás diciendo que Castiel es un hombre lobo?

     —En resumidas cuentas sí, es un licántropo.
     Me quedé mirando a Lys totalmente estupefacta con lo que me acababa de comentar y sin poder terminar de creerlo del todo. Todavía estaba algo traspuesta al haber descubierto que el chico del que había estado enamorada era un vampiro, pero ahora... ¿Castiel? ¿Un licántropo? Lo único que me faltaba ahora era que, de repente, Nathaniel resultase ser una sirena.
     Lysandro y yo habíamos aprovechado la oportunidad que nos había brindado Mark al indicarnos que fuésemos a recoger los últimos sacos de dormir que quedaban en el almacén para poder hablar en privado con algo más de tranquilidad. El chico me comentó que Ashley también resultaba ser un licántropo y que, a pesar de haber cortado la relación que mantuvo con Castiel hacía tiempo, había mantenido cierta obsesión por él, más o menos como la actitud que tenía Ámber a día de hoy con el pelirrojo.
     —E-es decir, que Sophie... —de tan solo pensar en que estuviese en peligro, se me formó un terrible nudo en la garganta que me impidió decir nada más.
     El albino, al verme en tal estado, se aproximó a mí con delicadeza y no dudó en rodearme con sus brazos y abrazarme con fuerza.
     Nos mantuvimos así un buen rato, en silencio, pero finalmente me recordó que Castiel había ido tras ellas y que estaba seguro de que este había protegido con todas sus fuerzas a Sophie. Sin embargo, a pesar de sus palabras, no pude evitar pensar en lo que les podría haber ocurrido tanto a Sophie como a Castiel, y aún más teniendo en cuenta la terrible tormenta que había afuera.
     Repentinamente, se escucharon unas voces fuera y, al instante, vimos cómo un compañero de nuestro instituto se adentraba en la habitación. Se puso un tanto nervioso al percatarse de nosotros y no dudó en apresurarse en tomar un saco de dormir individual y salir del lugar lo más rápido posible, creyéndose falsamente que había interrumpido una situación amorosa o algo por el estilo.
     Lys y yo nos alejamos un poco sin terminar de separarnos del todo y el silencio volvió a reinar en la sala nada más marcharse aquel chico.
     —Será mejor que volvamos —acabé diciendo, apartando un tanto la mirada—. Tenemos que coger los sacos de dormir.
     —... —el albino se separó de mí al reparar en algo y, tras aproximarse a un lugar en concreto, su voz volvió a hacerse sonar con cierto nerviosismo—. A ti... ¿te importa si dormimos juntos?
    Un escalofrío me recorrió por todo el cuerpo al escuchar aquello. Lo volví a mirar estupefacta y no dudé en aproximarme hacia donde él para fijarme en que solo quedaba un saco de dormir de los grandes. Aquel chico que acababa de entrar, se había llevado el último individual que quedaba. No supe qué contestar en aquel momento. Mis mejillas no tardaron en enrojecerse por completo.
     —...Ha sido una propuesta inapropiada, perdona —se apresuró en disculparse al no recibir respuesta de mi parte y, con el rostro sonrojado, giró sobre sí, dirigiéndose hacia la salida del almacén—. Utilízalo tú. No tengo problema alguno con dormir en el suelo.
     —¡E-espera! —me apresuré a deternerlo, tirando con cierta timidez de su chaqueta y, avergonzada y sin poder creerme lo que estaba por hacer, le dije lo siguiente—. N-no me importa compartirlo. No me gustaría que cogieses frío o que durmieses mal solo por ser considerado conmigo.
     El chico volvió a voltearse hacia mí, dejándome ver su rostro ligeramente sonrojado y observé cómo sus ojos me miraban con cierta duda pero a la vez con cierto brillo en ellos. Mi corazón comenzó a latir cada vez más nervioso a cada segundo que transcurrió observándome en silencio.
     En ese momento, una de sus manos se aproximó lentamente hasta finalmente posarla en mi mejilla, acariciándola con suavidad mientras se acercaba unos pasos más a mí. El cosquilleo de sus caricias en aquella mejilla me hizo estremecer, haciendo que un agradable escalofrío me recorriese por todo el cuerpo y que el corazón me palpitase aún con más fuerza.
     —...Sé que no es el mejor momento para esto, pero... su voz se había vuelto un tanto más suave y, su gesto, me pareció de lo más tierno y hermoso que pude ver hasta ahora—, tengo unas ganas terribles de besarte.
     Aquellas palabras me hicieron sonrojarme por completo. En mi mente, imaginé cómo mi corazón era atravesado una y otra vez por la simbólica flecha de cupido, simulando los rápidos latidos que este profería al haber escuchado tal cosa salir de sus labios... De esos labios que tan apetecibles se me estaban haciendo.
     Su mano se deslizó por mi rostro con sutileza, acariciándola, deleitándose con la ligera y fina textura de mi piel. En un momento dado, comenzó a aproximarse con lentitud. Sin dudarlo un momento más, apoyé las manos sobre sus mejillas, guiando delicadamente su rostro hacia el mío y, entrecerrando los ojos, acabamos por sellar nuestros labios en un tierno y dulce beso.
     Mi cuerpo entero tembló al sentir el suave contacto de nuestros labios, y mi corazón... Mi corazón saltó sin cesar de la enorme felicidad que sentía.

***

     Rato después de haber encontrado a Sophie y haberse vuelto a transformar en humano, no dudó ni un momento en cargarla y abrazarla con fuerza mientras que buscaba un refugio donde resguardarse del frío y de la tormenta. Por suerte, no muy lejos de allí, acabó encontrándose algo parecido a una pequeña cueva. Vaciló un momento, pero al notar a Sophie temblar entre sus brazos y al no tener más opción que aquella, se adentró allí dentro, con la esperanza de que no fuese el refugio de ningún animal peligroso.
     Procuró adentrarse lo más que pudo en aquella guarida y, para su alivio, comprobó que no había criatura alguna allí. Se agachó con cuidado y sentó momentáneamente a Sophie en el suelo, haciendo que apoyase la espalda contra la pared. Seguidamente, le desabrochó la chaqueta y terminó quitándosela para después hacer lo mismo con la suya propia y apartarlas con cierta prisa. Para finalizar, volvió a cargar a Sophie entre sus brazos, sentándose y apoyandose contra la pared con cuidado, terminando por acurrucar a la chica entre sus brazos y sentarla entre sus piernas.
     El chico, con el corazón en un puño, respiró profundamente un par de veces para intentar calmar sus nervios; sin embargo, no fue hasta que la chica dejó de temblar que él no pudo respirar con alivio.
     Estrechó a la chica con fuerza contra su cuerpo, apoyando la cabeza sobre la de ella, y, seguidamente, se permitió el lujo de cerrar los ojos al fin.
     Estaba agotado, casi exhausto. Podía notar cómo la adrenalina se iba desvaneciendo de su cuerpo y cómo este se volvía cada vez más pesado por segundos. No obstante, sus brazos se negaron a dejar de estrechar a la chica en ningún momento, y su corazón se mantuvo palpitante incluso después de dejar que el cansancio se adueñase de él, quedándose profundamente dormido.
     

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